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"La devastación ecológica y económica que se extiende por el Golfo de México debería hacernos reflexionar sobre la exploración de petróleo en alta mar y sobre su producción que, de hecho, es profundamente arriesgada. Los gobiernos deberían sopesar dos veces su decisión de desarrollar estas actividades en aguas cada vez, si cabe, más peligrosas", subraya el Director General de WWF Internacional, James Leape.
Las compañías petroleras están subestimando los riesgos asociados a su actividad, especialmente en las zonas más profundas de nuestros océanos y en las zonas de mayor sensibilidad ambiental. WWF ha destacado cómo las evaluaciones de impacto ambiental y los planes de contingencia para la explotación petrolera del inhóspito mar de Chukchi, en Alaska, desestiman los riesgos de vertido como "insignificantes" y rehúsan analizar potenciales riesgos o planes de respuesta.
El petróleo es muy tóxico para el medio ambiente marino y costero, y sus impactos en la fauna silvestre pueden persistir durante décadas. Todavía puede encontrarse petróleo y verse los daños infligidos por el peor vertido en los océanos de EEUU, el desastre del Exxon Valdez que tuvo lugar en 1989. Se calcula que el Deep Horizon está perdiendo 5.000 barriles de petróleo al día, lo que sobrepasará la cantidad del Exxon Valdez esta semana.
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